CALENDARIO DEL VITICULTOR

  • OCTUBRE-ENERO

    El año del viticultor comienza en octubre, después de la vendimia, cuando las vides hacen su último esfuerzo por acumular reservas para la campaña siguiente. Cuando todas las hojas han caído, el viticultor labora la tierra para removerla y oxigenarla. Si se puede, se deja esta labor hasta después de las primeras lluvias para así eliminar los brotes de malas hierbas.
    Es el momento también de abonar el viñedo aunque en nuestra Isla, por el clima, no conviene aumentar excesivamente la fertilidad del suelo. Más importante es la corrección periódica de la acidez. Algunos viticultores realizan una pre-poda, o aclareo, para quitar sarmientos que no se van a podar y así facilitar una poda más rápida cuando toca. En esta época se realiza el  tratamiento de invierno contra insectos y hongos hibernantes en el tronco y yemas de las vides.

  • FEBRERO-MARZO

    En estas latitudes, incluso en las cotas más altas, la vid no hiberna ni duerme, solo descansa, y, en cuanto las temperaturas suben durante unos días, empiezan a aparecer hojas en las puntas de los sarmientos. Así el viticultor herreño, que todavía sigue los ciclos lunares, a más tardar poda en “la luna”, es decir el cuarto menguante, de febrero o marzo para evitar un lloro excesivo de los cortes y la consecuente pérdida de reservas. Ahora empieza la carrera. Las yemas en los pulgares brotan y en pocos días los pampanitos han alcanzado los diez centímetros de largo, un estado crítico de vulnerabilidad frente al oídio – en las islas decimos ceniza – y el mildiu, dos enfermedades endémicas producidas por hongos que encuentran aquí en esta época las condiciones óptimas para su desarrollo. El viticultor empieza a tratar la viña para prevenirlas. En seguida, le toca despampanar, es decir quitar manualmente de cada vid todos los brotes adventicios y los que no van a producir fruta. Este trabajo sigue en el siguiente periodo.

  • ABRIL – JUNIO

    Durante todo este periodo, el viticultor que conduce su viña en espaldera se encarga de disponer y atar a los sarmientos como más conviene para una adecuada exposición de las hojas a la luz. Y todos tenemos que estar atentos en cada momento a los síntomas de la ceniza y mildiu y realizar los tratamientos preventivos necesarios. En abril y mayo las vides florecen y los pequeños racimos aparecen. Casi de un día para otro las uvas – verdes, duras y ácidas – parecen guisantes sin vaina. Siguen creciendo y los viticultores empiezan ya a quitar, según el estado de la planta, algunos racimos para así dirigir toda su vitalidad hacia las uvas que quedan a fin de mejorar la calidad aunque se pierde producción. En estos meses algunos aplican un abonado foliar o dan un riego si el viñedo lo permite. Al final de junio o principios del mes que sigue, comienza el envero de las uvas. Aquí decimos que “pintan”. Es cuando las uvas empiezan a madurarse: las uvas de variedades tintas empiezan a cambiar de color de verde a rosado o violeta y las de variedades blancas a perder su verde oscuro y adquirir una piel más fina y transparente.

  • JULIO – SEPTIEMBRE

    Son los meses en que pedimos clemencia. Un golpe de calor, una fuerte insolación, un viento caluroso, una humedad relativa por debajo del 20%, o un improbable chaparrón podrían echar a perder meses de trabajo. Pero también son los meses en que las uvas adquieren cada vez más azúcar y que pierden su acidez y poco a poco se preparan para la vendimia. Son los meses en los que, en las tardes calurosas, llenas de vida y dulzura, te paseas entre las viñas, las cuales extienden sus brazos, enganchándose con sus zarcillos diciendo “¡Mírame! ¡Qué hermosa soy! ¡Mira mis frutos, tócalos, pruébalos!”

    El viticultor tiene que estar atento porque ya no puede tratar la viña. Lo único que puede controlar es el “cuándo” y tiene que tomar decisiones. ¿Vendimiar ahora antes de los vientos anunciados o arriesgarse y esperar hasta que la uva esté perfecta? Si vende la uva, es el bodeguero que dice cuando la uva ha llegado a su punto y hay que vendimiar.

CONTACTE CON NOSOTROS

NUESTROS DATOS DE CONTACTO

CONSEJO REGULADOR DE LA
DENOMINACION DE ORIGEN EL HIERRO

Calle El Hoyo 1
CP 38911 - La Frontera - EL HIERRO
S.C DE TENERIFE
ISLAS CANARIAS
Teléfonos: 922 55 96 22 / 616 51 79 62
Fax: 922 55 96 22
Email: doelhierro@doelhierro.es

LOGOS-FOOTER100
 

CONSEJO REGULADOR DE LA DENOMINACIÓN DE ORIGEN EL HIERRO

 
Calle El Hoyo 1 - 38911 Frontera - El Hierro / Teléfono: 922-559-622 / Fax: 922-559-622 / doelhierro@doelhierro.es / www. doelhierro.es

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies